“¿Qué es ese olor?”: un pueblito en California apesta por la marihuana

Esta pintoresca ciudad costera situada entre montañas y playas de arena fina parece salida de una postal, en el sur de California. Los habitantes de Carpintería dicen considerarse afortunados de vivir en un pedazo del paraíso.

Pero el cambio está en el aire. Y a veces, dicen, ese aire tiene mal olor.

Esto es porque la marihuana pasó a ser el nuevo cultivo preferido en las tierras que rodean a esta comunidad de 14.000 personas que desde hace mucho ayuda a impulsar la industria de las flores de corte.

Las famosas flores locales de Carpintería. / AP

Olor a zorrino vs briza del mar

Los vecinos dicen que un denso olor a zorrino proveniente de las plantas de marihuana se extiende por el valle al atardecer y hasta antes del amanecer. Para mantener fuera el hedor, probaron con colocar burletes de tela bajo las puertas, quemar incienso y cerrar las ventanas, una opción poco agradable porque no permite la entrada de la brisa fresca del mar que es parte del atractivo de la ciudad.

“No queremos que haya olor a marihuana”, dijo Xave Saragosa, de 73 años, retirado como segundo del sheriff que nació y se crio en la ciudad y vive cerca de un invernadero donde se cultiva marihuana. “Queremos aire puro”.

Saragosa dijo que el olor invade la casa que tiene en una colina por la noche y hace toser a su esposa.

Playas, vino, clima templado y…

Carpintería, ubicada a unos 137 kilómetros de Los Angeles, se halla en el extremo sudeste del Condado de Santa Barbara, zona turística famosa por las playas, el vino y el clima templado. También se la está conociendo como refugio de agricultores de cannabis.

El condado reunió el mayor número de licencias para el cultivo de marihuana de California desde que se aprobó una ley amplia el 1° de enero: unas 800, de acuerdo con los datos del estado que reunió The Associated Press. Dos tercios de ellas se hallan en Carpintería y Lompoc, una ciudad agrícola más grande ubicada a una hora de auto hacia el noroeste.

Un grupo de estudiantes juegan a la pelota en la escuela Howard, de Carpintería, ubicada junto a una granja de cannabis. / AP

Prácticamente todas las licencias de Carpintería son para instalaciones pequeñas y “de luz mixta”, lo que básicamente quiere decir invernaderos.

El resultado es un gran número de licencias pero una superficie total pequeña. Sólo unas 91 hectáreas de las tierras de cultivo del condado están destinadas a la marihuana, frente a decenas de miles sembradas con frutillas y hortalizas, dijo Dennis Bozanich, que está a cargo de la planificación de la marihuana en el condado.

Los invernaderos de la zona tienen sus raíces en la industria de las flores de corte de Carpintería, que se vio afectada después que el gobierno de EE.UU. otorgó preferencias comerciales a países sudamericanos en los 90 para impulsar a los agricultores a sembrar flores en lugar de coca, la planta con la que se elabora la cocaína.

Con un giro curioso de los acontecimientos, algunos floricultores de California cansados de la competencia de las importaciones han comenzado a tratar de cultivar cannabis, una planta que, como la coca, es considerada ilícita por el gobierno federal. Otros han vendido sus invernaderos a los inversores en marihuana.

Un invernadero de cannabis de Glass House Farms en Carpintería. / AP

“Literalmente ya no tenemos producción de claveles en los Estados Unidos porque América del Sur los cultiva a un costo muy barato”, dijo Kasey Cronquist, presidente de la Comisión de Flores de Corte de California. “Los agricultores tuvieron que cambiar de cultivo y eso es lo que vemos a través del tiempo: se han pasado a cultivos que son más valiosos o más difíciles de transportar para Ecuador o Colombia”.

Los productores nacionales de flores de corte sufrieron una reducción de su cuota del mercado estadounidense de 58 por ciento en 1991 a 27 por ciento en 2015. Las ventas de flores de corte importadas aumentaron a más de 1.000 millones de dólares durante el mismo período, de acuerdo con los datos que reunió la comisión.

Ideal para cultivar marihuana

Un empleado quita hojas de una planta de cannabis en Glass House Farms en Carpintería./ AP

Los invernaderos que antes producían flores se consideran ideales para la marihuana. En el clima de Carpintería, los invernaderos se calientan y se enfrían con facilidad y con bajo costo, y las plantas crecen muy bien. Se tarda sólo tres meses en cultivar cannabis en macetas de trozos de cáscara de coco, de modo que los productores pueden obtener múltiples cosechas por año.

En las colinas del llamado Triángulo Esmeralda del norte de California, donde se cultiva la mayor parte de la marihuana del estado, hay una sola cosecha por año.

Algunos agricultores ven a la marihuana como una planta que puede contribuir a preservar la cultura agrícola de la zona, dijo Mollie Culver, asesora del Consejo del Negocio de la Marihuana del Condado de Santa Barbara. Muchos agricultores viven en la zona y recibieron con agrado las normas dictadas hace poco que exigen una reducción del olor, señaló.

“En Santa Barbara el cannabis no está fuera de control”, dijo Jared Ficker, socio del grupo de defensa de derechos California Strategies que asesora a los productores locales de marihuana. “En realidad es el mercado del estado que más cumple las normas”.

Reglas contra el “tufo”

Afirman que el mal olor aún no llega a las playas de Carpintería. / AP

Algunos vecinos dijeron que el tufo ha disminuido en los últimos meses ya que algunos productores instalaron sistemas destinados a reducirlo. Otros insisten en que el problema persiste.

En febrero el condado sancionó normas que exigen a los agricultores presentar planes de reducción de los olores y designar una representante para recibir las quejas. Se prevé que entrarán en vigencia en algunas zonas del condado este año y en Carpintería luego de una revisión por los reguladores de la costa del estado.

Los californianos votaron a favor de legalizar la marihuana en 2016, pero los condados y los municipios pueden decidir si permiten la producción, distribución o venta de cannabis.

Ya antes de la medida votada, el Condado de Santa Barbara reconocía que una serie de productores cultivaba marihuana para abastecer al mercado médico del estado. Por ello, los funcionarios comenzaron a pensar en dictar normas relativas al olor, la seguridad y otros aspectos.

Xave Saragosa hace una pausa para sacar fotos de los invernaderos de cannabis, vecinos a su patio trasero. / AP

“Hay mucha gente que tiene interés en cumplir con las normas y entrar al mercado regulado”, dijo Bozanich. “Si podemos continuar ese tipo de relación para que sigan en el mercado regulado”, será más fácil detectar y eliminar a los productores del mercado negro, agregó.

Todas las licencias del estado son para cultivar marihuana medicinal, señaló Bozanich, aunque el estado permite cierto traspaso al mercado adulto.

Plantas maduras de cannabis en el invernadero de Glass House Farms./ AP

En Carpintería, a algunos habitantes les preocupa que el valor de las propiedades caiga si la ciudad sigue invadida de olor a marihuana. Esperan que este se disipe conforme más productores instalen sistemas de control de olores y se clausure a quienes no lo hagan.

Toni Stuart, una mujer de 80 años que se retiró como sacerdote episcopal, dijo que el olor no llega a la zona cercana a la playa donde vive pero le preocupa que la comunidad cambie.

“No me gustaría que Carpintería fuera la ‘capital del cannabis’ del sur de California. Me gusta tal como es. Es una ciudad de playa muy tranquila y poco pretenciosa”, dijo.

Un empleado ingresa en un invernadero de cannabis en Carpintería. /AP

“Si la gente quiere cultivar cannabis en lugar de flores o paltas o nueces de macadamia… supongo que tiene derecho. Pero tiene que pensar en sus vecinos”.

Por Amy Taxin, Associated Press, Carpintería

Traducción: Elisa Carnelli

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