La trama china que cultivó un «bosque» de marihuana en un chalet

Agentes de la Policía Nacional han detenido a cuatro personas, ciudadanos de origen chino, y desmantelado un invernadero con 1.179 plantas de marihuana que se encontraba en el interior de un chalé de Oviedo. La droga posteriormente era vendida en Inglaterra.

Los sótanos y la planta principal de la vivienda estaban dedicados a los cultivos ilegales, por lo que la vivienda se había acondicionado con ventiladores, transformadores de luz, ionizadores, humidificadores, condensadores, semilleros para el cultivo, procesado y distribución de la sustancia estupefaciente.

La investigación se inició en julio de 2017 al tener conocimiento de que personas de origen chino habían alquilado un chalé en Oviedo que podría estar acondicionado para albergar un invernadero indoor de plantas de marihuana. A lo largo de las pesquisas policiales se comprobó que las puertas y ventanas de la vivienda estaban permanentemente cerradas y que los moradores salían en contadas ocasiones del interior.

Fraude eléctrico

Los trabajos realizados por los investigadores permitieron descubrir que el suministro eléctrico que abastecía el chalé había sido manipulado, y se había derivado la toma de electricidad de la vivienda hacia la toma general del alumbrado público para evitar que el elevado consumo y la excesiva potencia eléctrica fuera detectada por la compañía suministradora del servicio.

A lo largo de la investigación se pudo descubrir que las cuatro personas investigadas formaban un grupo criminal que había alquilado la vivienda con el único objetivo de convertirla en un invernadero. Dos de los miembros de este grupo, se dedicaban en exclusividad a las tareas de montaje, supervisión de las instalaciones eléctricas, cuidado de las plantas y apenas abandonaban el domicilio, mientras que las otras dos personas que salían de la casa, se encargaban del suministro de abono, tierra y de la distribución de la droga, una vez obtenida.

Destino final: Inglaterra

En el seguimiento realizado a los investigados, los agentes interceptaron dos paquetes de ocho kilos de marihuana cada uno, que a través de una empresa de envíos, tenían como destino final Inglaterra, país en el que las ganancias obtenidas con la venta de la droga se incrementaban de manera significativa, llegando a duplicar el precio final.

Una vez recabados todos estos datos, los agentes establecieron un dispositivo para desmantelar el invernadero que se había instalado en el chalé. En el registro del inmueble se comprobó que, los sótanos y la planta principal de la casa, estaban perfectamente acondicionados para albergar los cultivos ilegales.

Las estancias contaban con ventiladores, transformadores de luz, ionizadores, humidificadores, condensadores que generaban las condiciones de humedad y de calor necesarias para el crecimiento óptimo de las plantas que, se ubicaban en ellas según el distinto proceso de crecimiento.

En total los agentes se incautaron de 1.179 plantas de cannabis sativa, y dos sacos de siete kilos con las hojas ya secas, picadas y listas para su distribución. En total más de media tonelada de esta sustancia -526 kilos -y numerosos semilleros y esquejes. Los detenidos tenían sus documentos de identidad falsificados lo que dificultó su plena identificación y su posible conexión con los miembros de otros grupos criminales de la misma nacionalidad.

 

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