El negocio de consumir cannabis

La marihuana ya es asunto de interés para las revistas económicas serias de EEUU, con ocho estados ya con la venta y consumo autorizado. El permiso para su venta legal en California (sexta economía mundial) y en Canadá en 2018 tiene la culpa. Nada de boletines con el símbolo del cáñamo en tiendas de semillas, los titulares ahora aparecen en Forbes, donde dan cuenta del negocio legal que empezó en el estado de Colorado y que está en continua expansión, pese a la amenaza de que el Gobierno federal lo frene.

Hay que seguir noticias de entradas de capital, como el del fabricante de la cerveza Corona en la canadiense Canopy Growth Corp, productora de cannabis medicinal, o de inversiones como las de Peter Thiel, fundador de PayPal, en Privateer Holdings, que ya ha levantado 200 millones de dólares para negocios relacionados con la marihuana, según informa Bloomberg. Además, lo recaudado por impuestos también tiene su seguimiento en las secciones económicas.

Uno de los productos lanzados por el fondo del que es socio Thiel, con sede en Seattle, es la línea Marley Natural, que usa la imagen del cantante de reggae Bob Marley como reclamo, en una empresa en la que participa Cedella Marley, hija del icono reggae, un negocio por el que ha recibido críticas en Jamaica, además de cultivar la imagen rebelde de la bocanada de humo del canuto y las rastas.

La marihuana ya no es sólo hierba para liar y pasarse un porro en un club de consumidores, en la web de Marley Natural hay aceites, vaporizadores y latas de hierbas de diseño cuidado que se pueden tomar en infusión, echar en un baño, inhalar y, sí, también fumar, aunque para esta última opción se advierte de que puede perjudicar al medio ambiente por sus emisiones y a la salud. Lo suyo es colocarse un poco pero sin molestar a los demás. El lema del fondo lo dice claro: «Estamos construyendo marcas globales pioneras para liderar, legalizar y definir el futuro del cannabis».

La marihuana para uso médico se legalizó en California en 1996. Más de 20 años después, y tras varios intentos, los votantes aprobaron la proposición 64, que permitía el consumo en casas y bares autorizados y su venta a mayores de 21 años, con entrada en vigor el 1 de enero de 2018. La venta de marihuana queda así legalizada en toda la Costa Oeste, donde hay obsesión por la salud, por lo que ha sido necesario que las empresas dejen de tener a los fumetas como objetivo y comercialicen la hierba como remedio para la ansiedad, el insomnio o la libido. De hecho, las latas de Marley Natural son parecidas a las cajas del Body Shop y, en San Francisco, la empresa Eaze puso vallas para dar la bienvenida a la legalización en las que se leía «Hello marihuana, bye stresss (Hola marihuana, adiós estrés)».

Máximo: seis plantas por casa

Ya no sólo hay locales con reminiscencias hippies donde comprar semillas y abonos, con el símbolo de la hierba pintado en las paredes. Los que quieran optar por consumir sus plantas pueden, con un máximo de seis. Más allá de eso, habrá que pedir una licencia al Estado de California.

La empresa MedMen tienen 18 tiendas en EEUU ya, está en tres estados y emplea a 700 personas. Sus responsables presumen de la última tecnología en cultivos, aseguran que están elevando los estándares de excelencia y dejan muy claro que ellos no dirigen «tiendas de chocolate»: «Nosotros nos dedicamos a tiendas de consumo centradas en la venta de marihuana», por si hay dudas.

La industria sacó en 2017 un informe anual sobre cómo estaba el panorama en EEUU y, además de vaticinar que el sector puede crear 283.000 empleos, entre la agricultura y la administración de las empresas, se postulaba como solución para la crisis de opiáceos en el país. El cannabis está recomendado por la Academia de Ciencias para tratar el dolor crónico y hay dos millones de estadounidenses que dicen padecerlo. De estos, casi 200.000 acaban enganchados a los opiáceos, lo que está ocasionando una epidemia de muertes por sobredosis. El informe aporta encuestas: el 55% es favorable a su regulación, como «el tabaco y el alcohol, con sus impuestos».

Y, ¿en España?

En España, mientras, ¿qué pasa? Según Fermín Les Lacosta, uno de los fundadores de Expogrow, activista en pro de la legalización, la situación no va como en EEUU: «El Gobierno del PP no sólo no quiere hablar del asunto, sino que ha hecho una ofensiva contra los clubs de consumidores». Es cierto que se suceden noticias sobre asociaciones clausuradas y la jurisprudencia es confusa. Les no es nada optimista, a pesar de que se consiguieron lanzar leyes en País Vasco, Navarra y Cataluña, tumbadas por el Constitucional.

En Ciudadanos están a la espera de la creación de una subcomisión en el Congreso para regular primero el uso terapéutico del cannabis y, superado ese hito, son partidarios de un gran debate sobre la legalización total con expertos. El partido de Rivera invitó a Mario Vargas Llosa y a Antonio Escohotado, partidarios de la regularización, a unas clases magistrales sobre lo que es el liberalismo. Pero no han llegado a tanto.

En Podemos son más ambiciosos. Juan Manuel Moreno Yagüe, parlamentario de la formación en Andalucía y miembro del círculo del Cannabis, explica que han iniciado los trabajos para presentar una ley: «Queremos que unifique las genialidades de la legislación uruguaya (recreativo), colombiana (medicinal) y de los estados de EEUU (recreativo-terapéutico-fiscal/tributario) que tienen el consumo funcionando y han provocado como primer efecto la disminución de su uso en menores de edad» y no oculta que los millones en recaudación fiscal pueden venir bien para las pensiones.

Desde que Colorado aprobara la iniciativa, la posibilidad de recaudar más impuestos es lo que ha puesto más fácil la legalización. En California, será un 15% lo que vaya a las arcas estatales y la ley deja abierta la puerta a que también haya impuestos locales. Esos ingresos fueron los que hicieron vaticinar al economista Santiago Niño Becerra que, para 2013, estaría el cannabis legalizado. Se equivocó: «La sociedad en EEUU a pesar de lo conservadora que en general es, es mucho más práctica que en Europa y ya no digamos que en España. Ellos han hecho un análisis coste-beneficio y se está legalizando». En España, ni siquiera se quiere calcular y los titulares de Forbes, Economist y Bloomberg no son muy leídos.

 

Por 

  • BERTA GONZALEZ DE VEGA

You may also like...

La tienda es una tienda de demostración para realizar pruebas — no se completará ningún pedido. Descartar